



Opil odia el pescado. Su madre, en un intento desesperado para que deje de engullir comida basura,le sirve un plato especial: el pez de los deseos. Pero él ya no cree en cuentos de hadas y se lo toma a broma: “ojalá vengan unos mutantes extraterrestres y se lleven todo el pescado del planeta”...

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